Los padres, somos los principales responsables de formar a nuestros hijos como personas. Y eso, pasa por transmitirles valores que estructuren su forma de comportarse y les lleven a actuar como personas responsables, solidarios y
respetuosos con el medio ambiente. Personas que tengan valores positivos que fomenten la convivencia.
Qué es educar en valores
Los valores son aquellos criterios que guían nuestra forma de interpretar la vida y de actuar frente a ella. Existen valores personales que corresponden a nuestra filosofía de la vida y herencia familiar y
valores universales que
todos deberíamos compartir. Son aquellos que buscan crear un mundo
mejor, un mundo más justo donde seamos todos más felices. Fomentar la
tolerancia, la
libertad, la solidaridad, la igualdad... permite acercarnos a este objetivo. Y el escenario donde se aprende mejor es el hogar.
Cómo enseñar valores
Los
niños no nacen con un conocimiento innato de lo que es correcto y lo
que no. La forma en que actuamos ante nuestros hijos y cómo les
hablamos, los consejos que les damos... son el auténtico núcleo de la educación en valores.
Gran parte de los valores que manifestamos cuando somos adultos no son
más que una serie de hábitos adquiridos durante la infancia a través del
ejemplo de nuestros padres.
Los niños aprenden con nuestro
ejemplo. Aprenden lo bueno de nosotros y también aspectos no tan
deseables. A la hora de plantearse educar en valores, es importante que
tu pareja y tú hagáis una serie de reflexiones como: ¿os gustaría que
vuestro hijo se pareciera a vosotros? ¿qué valores de cada uno os
importan más y compartís? ¿qué valores queréis transmitirle? ¿actuáis
conforme a lo que le enseñáis? Estas reflexiones os ayudarán a definir
vuestros objetivos y actuar de forma coherente frente a él.
A
veces, se nos olvida que no basta con regañar a los niños cuando hacen
algo mal, que lo más importante es felicitarles y mostrarles lo
orgullosos que estamos de ellos cuando actúan correctamente. Reforzar la
aparición de actitudes que implican valores positivos es fundamental
para asegurar su completa adquisición.
Los "contravalores"
Los
principios que se transmiten tanto en el ámbito familiar como en el
social no siempre son positivos. En muchas ocasiones, podrían
denominarse "contravalores", ya que van en contra del espíritu de los valores universales. Pensamos en el consumismo, el culto a la belleza, la búsqueda de la fama, del poder...
valores que, a juzgar por las audiencias televisivas y los medios de
comunicación, están al alza. También pensamos en principios más propios
del ámbito familiar, como la utilización de la fuerza para resolver los conflictos, el egoísmo o el rechazo de las responsabilidades que van en contra de la convivencia en paz.
Para prevenir la transmisión de este tipo de contravalores, el primer
paso es seleccionar aquellos principios que pueden ser positivos para
mejorar la vida de nuestros hijos y actuar conforme a ellos; así los
niños los incorporarán a su propia personalidad.

