Pestaña

viernes, 24 de abril de 2015

LA IMPORTANCIA DE EDUCAR EN VALORES


Los padres, somos los principales responsables de formar a nuestros hijos como personas. Y eso, pasa por transmitirles valores que estructuren su forma de comportarse y les lleven a actuar como personas responsables, solidarios y respetuosos con el medio ambiente. Personas que tengan valores positivos que fomenten la convivencia. 



Qué es educar en valores
Los  valores son aquellos criterios que guían nuestra forma de interpretar la vida y de actuar frente a ella. Existen valores personales que corresponden a nuestra filosofía de la vida y herencia familiar y  valores universales que todos deberíamos compartir. Son aquellos que buscan crear un mundo mejor, un mundo más justo donde seamos todos más felices. Fomentar la tolerancia, la  libertad, la solidaridad, la igualdad... permite acercarnos a este objetivo. Y el escenario donde se aprende mejor es el hogar.

Cómo enseñar valores
Los niños no nacen con un conocimiento innato de lo que es correcto y lo que no. La forma en que actuamos ante nuestros hijos y cómo les hablamos, los consejos que les damos... son el  auténtico núcleo de la educación en valores. Gran parte de los valores que manifestamos cuando somos adultos no son más que una serie de hábitos adquiridos durante la infancia a través del ejemplo de nuestros padres.
Los niños aprenden con nuestro ejemplo. Aprenden lo bueno de nosotros y también aspectos no tan deseables. A la hora de plantearse educar en valores, es importante que tu pareja y tú hagáis una serie de reflexiones como: ¿os gustaría que vuestro hijo se pareciera a vosotros? ¿qué valores de cada uno os importan más y compartís? ¿qué valores queréis transmitirle? ¿actuáis conforme a lo que le enseñáis? Estas reflexiones os ayudarán a definir vuestros objetivos y actuar de forma coherente frente a él.
  A veces, se nos olvida que no basta con regañar a los niños cuando hacen algo mal, que lo más importante es felicitarles y mostrarles lo orgullosos que estamos de ellos cuando actúan correctamente. Reforzar la aparición de actitudes que implican valores positivos es fundamental para asegurar su completa adquisición.

Los "contravalores"
Los principios que se transmiten tanto en el ámbito familiar como en el social no siempre son positivos. En muchas ocasiones, podrían denominarse "contravalores", ya que van en contra del espíritu de los valores universales. Pensamos en el consumismo, el culto a la belleza, la búsqueda de la fama, del poder... valores que, a juzgar por las audiencias televisivas y los medios de comunicación, están al alza. También pensamos en principios más propios del ámbito familiar, como la utilización de la fuerza para resolver los conflictos, el egoísmo o el rechazo de las responsabilidades que van en contra de la convivencia en paz. Para prevenir la transmisión de este tipo de contravalores, el primer paso es seleccionar aquellos principios que pueden ser positivos para mejorar la vida de nuestros hijos y actuar conforme a ellos; así los niños los incorporarán a su propia personalidad.

domingo, 19 de abril de 2015

Trabajo cooperativo

El trabajo cooperativo en el aula

Por Graciela Paula Caldeiro y Mónica del Carmen Vizcarra.
¿Es lo mismo el trabajo grupal que el trabajo cooperativo? En términos generales podríamos decir que lo primero no asegura lo segundo. Para que la producción grupal sea efectivamente beneficiosa para el aprendizaje, es necesario que la intervención pedagógica considere una serie de variables relevantes a fin de lograr que la sinergia sea posible

Sobre el trabajo cooperativo en la actualidad

La propuesta de trabajo cooperativo, entiende la cooperación como una asociación entre personas que van en busca de ayuda mutua en tanto procuran realizar actividades conjuntas, de manera tal que puedan aprender unos de otros. El Aprendizaje Cooperativo se caracteriza por un comportamiento basado en la cooperación, esto es: una estructura cooperativa de incentivo, trabajo y motivaciones, lo que necesariamente implica crear una interdependencia positiva en la interacción alumno-alumno y alumno-profesor, en la evaluación individual y en el uso de habilidades interpersonales a la hora de actuar en pequeños grupos.
El trabajo en grupo permite que los alumnos se unan, se apoyen mutuamente, que tengan mayor voluntad, consiguiendo crear más y cansándose menos... ya que los esfuerzos individuales articulados en un grupo cooperativo cobran más fuerza.

La inclusión


Inclusión

Una crítica muy frecuente a la pedagogía inclusiva se basa en el temor de que los alumnos mejor dotados quedarían atrás y no serían suficientemente estimulados por el sistema inclusivo. Sin embargo diversos estudios han demostrado estadísticamente que la diversidad no sólo favorece a los más débiles, sino que también los alumnos "mejor dotados" obtienen amplio provecho de ella. Así lo demuestran los estudios realizados en torno al programa de valoración internacional de estudiantes realizado por la OCDE(véase Informe PISA).
Otra visión crítica sostiene que si se acabara con la selección que hoy opera en la enseñanza básica y media sólo se obtendría una mayor proporción de aspirantes a la educación superior o universitaria, momento en el que a más tardar tendría que existir un filtro social que impidiera el masivo e innecesario ingreso a las universidades.
Se le critica además a la inclusión el no considerar suficientemente la sobrecarga adicional que significaría para los maestros, exigiendo finalmente de ellos un desmedido aumento de sus horas de trabajo dedicadas a planificación e implementación mucho más compleja de este currículum para todos. Su puesta en práctica significaría además una completa revisión de los planes y programas universitarios para la formación de los maestros, con los correspondientes costos financieros y burocráticos que ello implica.
Los críticos de la inclusión agregan además el aspecto de que existirían grupos de niños con necesidades especiales para quienes el actual sistema de escuelas especiales sería plenamente beneficioso, puesto que la escuela les otorgaría la posibilidad de encuentro entre iguales y ayudaría a la formación de su identidad. Ello sería según esta postura, muy central en el caso de los discapacitados sensoriales (p. ej. trastornos de la visión o de la audición y el lenguaje) y la escuela inclusiva no les ofrecería esta posibilidad. Los partidarios de la inclusión desestiman esta crítica con el argumento de que justamente una identidad propia sana y sin daño para la autoestima sólo puede desarrollarse en medio de la diversidad y en un contexto de la igualdad de oportunidades.
De todas formas, la concreción de la inclusión no puede centrarse solamente en el ámbito educativo, ni tampoco exclusivamente enfocarse hacia lo que toca a las personas con necesidades educativas especiales. Sus concepciones son igualmente extensibles a otros sectores de la vida social. Su aplicación como principio rector en instancias locales de toma de decisión (p. ej, los en los gobiernos locales) podría ayudar a impedir la discriminación o la segregación de determinados grupos en desventaja (los jóvenes, las mujeres, las minorías sexuales, las minorías raciales)
Por inclusión, se entiende aquella interacción de la sociedad sin importar su condición física, cultural o social, con todo aquello que le rodea en igualdad de condiciones, teniendo así los mismos derechos y oportunidades de ingresar a todo aquello que permita el desarrollo fundamental de la persona, como salud, educación, labor y sociedad.
En la escuela inclusiva todos los alumnos se benefician de una enseñanza adaptada a las necesidades de todos, donde se desarrollan proyectos cooperativos y programaciones conjuntas, ya que se trabaja desde la multidisciplinariedad. Los profesionales en ella, se forman continuamente, actualizando métodos, técnicas, etc,.
La educación inclusiva implica que todos aprendan juntos, independientemente de su condición, donde no se ponen requisitos ni mecanismos de selección, evitando actos discriminatorios. Siendo así, es una escuela donde todos participan y comparten de manera libre sus conocimientos diversos que los enriquecerán de sabiduría y a través de ello, se puedan hacer efectivos los derechos y oportunidades de toda persona y se pueda vivir en igualdad de condiciones en una “sociedad ‘de’ y ‘para’ todos” con una vida digna y obteniendo una buena calidad de vida que logre una satisfacción plena.